Las últimas novedades van de empezar de nuevo el cole, de inaugurar el Año de la Salud de Papi (TM) y de cómo de rápido va la vida en general.
Y de la Abuelilis, que se nos apaga poco a poco. Má y Pá están en Madrid, porque la operan hoy jueves a las 10 de una rotura de cadera.
La Abuela tiene más años de los que puedo contar con las manos de nueve de sus infinitos nietos, y se ha ido apagando poco a poco. Estuvimos con ella hace poco, enseñándole a Pau en otra de nuestras visitas “cada poco” a Madrid. Cuando se lo pusimos a tiro sonrió y le tocó la nariz. Y estuvimos tirándonos almohadones, haciéndonos muecas.
Y confieso que la achuché como nunca, abusón, abusón, porque creí que iba a ser la última vez que iba a verla. No puedo dejar de acordarme de cómo me llamaba Rafecas y me decía que me pintaría en un cuadro con un caso de vikingo. La echo de menos poniendo su voz aguda y abriendo mucho los ojos cada vez que llegábamos a Sigüenza, o hablando en catalán
“El ritme tornant,
la sardana és la dansa més bella
de totes les danses que es fan i es desfan”
y tarareando, tarareando, con sus mandiles de flores… Millones (millones!!!!) de recuerdos que me gusta repasar una y otra vez mientras está en Madrid en una cama, dolorida pero espero que tranquila.
Y me acuerdo mucho mucho mucho de Má, allí dándole vueltas al coco, rodeada de hermanos y hermanas, con Pá callado sin quitarle el ojo de encima, guardándola. Recuerda que ahora es cuando tienes que creer más que nunca que “Dios es bueno”, madre. Me pasaré la mañana pensando en tí, sé fuerte. Me esfuerzo por pensar que ella está bien, que se apaga y es lo que toca, que esté plácida y se duerma, que sepa que estáis ahí, y se duerma tranquila.
No sé por qué, pero llevo unos días mirando arriba, arriba.
http://www.vimeo.com/1250929